Depresión Infantil

Aunque presenta características comunes a los trastornos depresivos del adulto, tiene sus particularidades según la edad. Puede presentarse como algo manifiesto o como un trastorno enmascarado por otro, y es labor de un buen diagnóstico dilucidar ello. En la depresión aparece, de forma brusca, un cambio importante en el comportamiento del niño o joven respecto a cómo era hasta ese momento. Se observa además un trastorno en su estado de ánimo. Si aparece de forma clara:

  • Se muestra apático.
  • Sin interés por cosas que antes le atraían.
  • Triste sin causa aparente.
  • Sin capacidad de disfrute o de encontrar placer. (o bastante disminuida)
  • Ansioso y agitado.
  • Muy irritable
  • Con el sueño alterado (insomnio por la noche y, a veces, hipersomnia).
  • Con pensamientos recurrentes sobre el tema de la muerte.
  • Con elevado número de frases negativas sobre sí mismo.

 

La existencia de depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas. El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. En los niños mayores lo que suele observarse es la presencia de mal humor persistente, existencia de problemas en el colegio, comportamiento travieso o indisciplinado y sensación de incomprensión. Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión. A veces el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el "niño no parece ser el mismo". En tal caso, después de descartar problemas físicos, el pediatra o neurólogo puede sugerir que el niño sea evaluado, preferiblemente por un psicólogo infantil. De ser necesario un tratamiento, el médico puede sugerir psicoterapia, mientras se recetan medicamentos, si se requieren.

En la adolescencia, la depresión aparece frecuentemente en forma de conducta antisocial (agresividad, negativismo), deseos de irse de casa y de retraerse socialmente, sentimientos de ser incomprendido, malhumor e irritabilidad.

En cuanto al tratamiento aplicable a este tipo de trastornos se encuentra la medicación antidepresiva que sirve de base para poder trabajar, mediante psicoterapia especializada, las causas de la depresión en sí. Asimismo, el especialista asesora a los padres sobre cómo ayudar a su hijo a superar el trastorno.